De cuerpo grande, temperamento tranquilo y orejas caídas, los cerdos ibéricos son una raza heredada que prospera en la dehesa. Por su coloración variada y sus grandes orejas, están bien adaptados para hacer frente al sol del verano. Originaria de la Península Ibérica, esta raza es conocida por su capacidad de búsqueda de alimento y sus grandes cualidades maternales.
Nuestra sonda empezó en 2015 con tres cerdas y un padrillo joven. Aunque la cabaña porcina de la explotación varía en función de la época del año, los cerdos son una parte esencial de la explotación. Estamos comprometidos con la mejora continua de la infraestructura permanente, lo que facilitará el pastoreo rotativo, mejorará el parto durante todo el año y contribuirá a la salud continua de nuestra silvopastura.